ANSELMA LEYTON
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Una heroina leridense
Colaboración de Hector Manuel Urbina. Docente
“Entre las heroínas que en la época de la independencia, en el norte del departamento del Tolima,
ofrendaron su vida por la libertad, está ANSELMA LEYTÓN, natural de la población de Lérida”.
 
La versión de nuestra historia siempre ha sido androcéntrica, centrada en las acciones de los hombres y se ha excluido a las mujeres como Anselma Leyton de las gestas patrióticas. Al igual que ella, historias personales y humanas como la de Manuelita Sáenz fueron distorsionadas en los anales de la historia oficial.
 
 
La versión galante y romántica de la historia del siglo XIX, nos habla de mujeres sumisas y obedientes, plegadas a las dos grandes virtudes femeninas de la época: callar y obedecer.
 
Las mujeres fueron expuestas en la historia como seres decorativos que embellecían el hogar y para quienes sólo existía dos opciones decorosas para sus vidas: el matrimonio o el convento.
 
Esta visión no refleja sus inquietudes humanas y menos la participación política que muchas de ellas, que como Anselma Leytón ejercieron en medio de enormes contrariedades, represiones y adversidades.
 
A la Sáenz sólo se le conoció durante varias décadas como la amante de El Libertador y no como una política aguerrida y comprometida, desde mucho antes de conocer a Bolívar y mucho después de su muerte, con el sueño de la libertad.
 
La vida íntima y la actuación pública de mujeres como Anselma Leytón, no eran materia de atención. Lo trascendental era dar cuenta de las batallas y de las acciones heroicas de los protagonistas en la gesta libertadora.
 
 
JUSTIFICACIÓN
 
Es importante empezar a resignificar ese relato histórico que se ha fundamentado en la victimización o actitud pasiva de las mujeres. Reelaborar esa historia que en un comienzo no mostró a Manuela, y a muchas otras mujeres como Anselma Leytón y que les impidió ingresar al catálogo de la historia.
 
Mujeres que lucharon contra la tiranía y dejaron una hoja de servicios heroicos; ya con el casco guerrero y empuñando las armas en defensa de la patria oprimida; ya sirviendo de acicate para retemplar la energía y pujanza de nuestros bravos patriotas.
 
Los testimonios sobre la época de la emancipación, al igual que muchas de las obras generales que se refieren a la Independencia, no hacen mención de su presencia activa.
 
En el centenario de la independencia, 1.910, después de 100 años de exclusiones, se intentó rescatar el nombre de algunas de ellas, pero se hizo desde una perspectiva machista de la historia, y también clasista.
 
En ocasiones se les asignó características masculinas que no correspondían a su naturaleza y desestimaba sus características y potencial femenino.
 
No se reconoció la real dimensión del rol que jugó la mujer en la historia y contrario a ello, le adjudicó valores masculinos para justificar su osadía y valentía, como sí estas características fuesen exclusivas de los hombres.
 
Este intento de rescate histórico no logró por tanto configurar una nueva perspectiva para el análisis de su desempeño político y social. Muchas mujeres como Anselma Leytón, siguieron siendo minimizadas en su verdadero protagonismo político, al igual que los mulatos, indígenas y negros.
 
LA HISTORIA
 
Centenares de mujeres deliberantes y con criterio propio participaron a su manera, quizás no todas empuñando las armas, en la lucha por la independencia, pero si haciendo uso de la palabra, el rumor, la estrategia de guerra y la realización de diversos actos heroicos que marcaron, quiérase o no, el devenir de nuestra historia.
 
Las mujeres de la independencia nunca fueron ángeles de hogar, ni las que pertenecían a las élites sociales, ni aquellas que tenían su origen en los sectores populares.
 
Al contrario, muchas de ellas fueron partícipes activas en la lucha contra los abusos virreinales desde el movimiento comunero, las luchas patrióticas y desde otras gestas de enorme significado histórico.
 
 
HABLANDO DE ANSELMA LEYTÓN
 
ANTECEDENTES DE LOS HOMICIDAS
 
La historia escrita relata que Pablo Morillo despachó cuatro columnas de tropas que fueron cercando el territorio: la primera, por Ocaña, al nororiente; la segunda, por el Chocó, al occidente; la tercera, por Antioquia, y la cuarta por el Río Magdalena (centro).
el 23 de abril de 1816 a raíz de la invasión del país por las fuerzas de la reconquista española, los ibéricos se toman a “Angostura de Nare", un lugar estratégico situado sobre el río Magdalena, entre la Dorada y Puerto Berrio”.
 
Este hecho histórico, cambio la vida de los criollos del interior de La Nueva Granada, pues se tornó llena de amenazas y de múltiples sobresaltos.
 
“A partir de ese momento, los patriotas de la provincia de Mariquita fueron perseguidos en forma implacable, toda vez que se habían distinguido desde el primer momento como fieles ejecutores y decididos guardianes de la causa independiente”.
 
Cuando el pacificador Pablo Morillo designa a Sámano como comandante general de la Nueva Granada, con sede en Santafé de Bogotá, por sus triunfos en el Tambo, Sámano es nombrado virrey. Llega a la capital el 23 de octubre de 1816, desde donde ejerce un tipo de dictadura militar, busca apagar la revolución de la Nueva Granada siguiendo el Régimen del Terror.
 
 
El Virrey Sámano establece tres tribunales para juzgar a los patriotas: El Consejo Permanente de Guerra, que dicta las sentencias de muerte contra los patriotas. El Consejo de Purificación, que juzga a aquellos insurgentes que en su concepto no son merecedores de la pena capital y La Junta de Secuestros, destinada a embargar los bienes de los comprometidos en el delito de rebeldía Cada ciudad deplora la muerte de sus principales hombres y mujeres y por todas partes se levanta el patíbulo y se llenan los calabozos, fue la llamada Época del Terror.  Eran tiempos en los cuales próceres importantes del Norte del Tolima como José León Armero, y sus hombres buscaron refugio en los pueblos aledaños .
 
LO QUE NO CUENTA EL RÉGIMEN.
 
En todas las ciudades e insignificantes poblados de la provincia, ocurrieron actos de violencia abominables y el sacrificio de indefensas mujeres.
 
El nombre de estas heroínas en lugar de estar hoy día aureolados por el agradecimiento y exaltación de sus conciudadanos, permanece olvidados entre polvorientos archivos.
 
Indudablemente ha habido un incalificable descuido en los municipios en donde eran oriundas estas valerosas mujeres que despreciando el valor de su propia vida, protagonizaron actos que sirvieron a los pacificadores para alimentar su sed de venganza.
 
así como se ocultaron sistemáticamente a las mujeres que entrañaban tales actos de valor y patriotismo, igualmente se privó a las nuevas generaciones de conocer a cabalidad la grandeza de tan heroicos sacrificios.
 
Toda la Provincia de Mariquita, ya en manos de los realistas al mando de asesinos como Santacruz, Simón Sicilia, Manuel Ángeles, Ruperto Delgado y Manuel Cordero, soportó estoicamente el tacón de esos desalmados pacificadores.
 
ANSELMA EN EL CADALSO.
 
El Régimen del terror, al menor indicio de insurgencia o de simpatía por la causa independiente, ahogaba en la sangre del martirio a sus indefensos habitantes.
 
Una de ella fue Anselma Leytón, quien fue sacrificada el 17 de enero de 1817 por el pacificador Manuel Ángeles, cuando contaba con 23 años de edad.
 
 
A esta heroína se le imputaba el hecho de haber auxiliado y acogido en su casa a un puñado de pobres patriotas fugitivos que acosados por la activa persecución realista llegaron hasta su hogar
No es difícil imaginar a Anselma Leytón al servicio de la patria, en ocasiones suministrando su asistencia a los enfermos en el campo de batalla, curando heridos, mitigando la sed al soldado fatigado, acompañando a los cadáveres hasta su sepultura y entregando su vida en el patíbulo bajo el plomo del verdugo.
 
 
Sabedor Ángeles, a su paso por Lérida, de que Anselma Leytón, valerosa mujer hija de la humilde aldea enclavada en el llano tolimense, había sido protagonista de este acto humanitario a favor de sus compatriotas, no tuvo inconveniente en torturarla y mandarla al cadalso en una de las plazuelas de su pueblo natal, Lérida.
 
Anselma Leytón es la mujer aguerrida a la cual se debe considerar como una de las grandes heroínas de la emancipación de America, recogía: mulas, comida, pertrechos y armamento, para el ejército libertador.
Reclutaba gente, alistaba personas para el ejército, enganchó más de 170 soldados que fueron héroes de la independencia. Hizo cosas que no hizo ningún hombre y el pago fue mandarla al olvido, al cuarto de san Alejo. Ella debe ser el símbolo patrio de Lérida.
 
El ejército español retiene a Anselma Leyton en una emboscada terrible, no le hacen juicio en Mariquita como debió ser, por el peligro que representaba para ellos.
 
 
Sobre esta mujer, así como sobre las otras heroínas, no sabemos cómo eran sus rostros, ni su talla, ni su estatura, pero sí sabemos que se sacrificaron por apoyar la Independencia.
 
Bien podemos suponer, que el fenotipo de Anselma Leytón, no dista de el de las mujeres actuales del campo de Lérida, delgada, de piel tostada por el sol, con garbo y sin miedo, que enfrenta el cadalso antes que delatar a los patriotas que dieron el grito de independencia y que huían del pacificador.
 
 
Le levantaron en la plaza de Lérida, un tablado para su ejecución y en un acto solemne enfrentó la pena de muerte.
 
Anselma Leytón una heroína de la Independencia, que junto a otras mujeres próceres, se incorporara dentro de la lucha de los ejércitos patriotas, a semejanza de una bandada de colibríes dentro de una bandada de cóndores.
 
Nuestros antepasados la consideraron inferior al hombre y nosotros la consideramos igual, pero unos y otros estamos grandemente equivocados, porque Anselma Leytón es una mujer muy superior.
 
 
Mujeres como Anselma entraron en la lucha y dieron batalla encarnizada con gran ferocidad y valentía desbordada, sin mujeres como ella, América nunca hubiera alcanzado su libertad. Fueron mujeres como Anselma Leyton, las primeras en llevar la sublevación a la calle, en lucir la banda revolucionaria, en cantar himnos patrióticos.
 
Muchas mujeres como Anselma siguieron a sus maridos a los campos de batalla, tan firmes a caballo como a pie, a veces con un niño al pecho, otras con pantalones de soldados.
 
 
GRATITUD
 
En las guerras de independencia, miles de mujeres sufren el martirio, son sacrificadas en aras de la libertad y la independencia de nuestra Patria, fusiladas, desterradas, confiscados sus bienes.
 
Al sufrir el martirio de la persecución y la muerte se hicieron inmortales y acreedores a nuestro agradecimiento.
 
 
Con Anselma Leytón, tiene el Tolima y Colombia una deuda de eterna gratitud. Para hablar de ella, es preciso ponerse de pie y con sagrado respeto, llegar al altar de la Patria, rindiéndole un homenaje de cordial pleitesía, en el retablo de los más importantes recuerdos.
 
Anselma Leytón, mujer prócer de Colombia, que en medio de un reguero de sangre bañó los campos de Lérida, del Tolima y del suelo colombiano, regalando su vida y las de sus hijos por la libertad.
 
 
Pensamos en el río de sangre que costó nuestra libertad, pero no hemos valorados el mar de lágrimas y sufrimientos de mujeres madres, esposas, hijas de los héroes conocidos o ignorados, que ofrendaron sus generosas vidas en aras de nuestra libertad.
 
Lérida debe ver en Anselma Leytón la heroína luchadora, la compañera de los próceres, la mujer, madre, esposa, hermana e hija.
 
 
Muchas de las actuaciones heroicas de nuestros próceres fueron inspiradas o alentadas por mujeres como Anselma Leytón, y muchas de ellas intervinieron directamente en sus actividades bélicas y rindieron su vida en los patíbulos.
 
Anselma Leytón de Lérida, fusilada el 17 de enero de 1817, la imagino igual que la Pola, virtuosa y digna heroína de la Independencia, joven, bonita, pobre, viva e inteligente.
 
 
Me parece verla marchar desde la capilla hasta el suplicio, en el cadalso levantando en la Plaza Mayor, vestida de camisón y mantilla azul y al igual que La Pola, decir a los incrédulos:
 
“Pueblo indolente: cuan diversa sería vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad.
Ved que aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes mas.
 
 
CATEDRA
ANSELMA LEYTÓN.
 
¿Quien podrá valorar vuestro heroísmo Anselma Leytón y vuestro sacrificio, al servicio de la patria?
  
anselma
 
 
 
1.817 -  2.012 (195 años de su muerte).
 
Heroínas incógnitas como Anselma Leyton, conocedoras del destino que les espera con el tirano, enfrentan el fragor de la batalla, diciendo, a sus hijos:
 
“Ve a morir con los hombres.
Nosotras las mujeres marcharemos adelante.
Presentaremos nuestros pechos al cañón.
Que la metralla descargue sobre nosotras.
Que los hombres nos sigan.
Los salvaremos de la primera descarga.
 Que pasen sobre nuestros cadáveres.
Se apoderen de la artillería. 
Y liberen la patria”.
 
 
 
 
 
La nueva Granada en época de Anselma Leyton
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Anselma Leyton, fué ejecutada en el lugar que hoy ocupa el parque principal de Lérida.
 
 
 
 
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